martes, 1 de mayo de 2007

"Clima de Eternidad", 1er. Festival Internacional de Poesía, X Feria Internacional del Libro, Santo Domingo 2007
















Licenciado José Rafael Lantigua
Secretario de Estado de Cultura















Poeta José Mármol, presidente del festival














Poetas participantes















Poeta Víctor Villegas
Presidente de honor
Junto a José Acosta














Poeta Médar Serrata















Poetas en el Centro León















Poetas Iky Tejada, Taty Hernández, Enegildo Peña, Víctor Saldaña y Noé Zayas















Escritor Fernando Cabrera















Poetas de San Francisco de Macorís















Poetas de Santiago
















Poeta Pedro José Gris















Freddy Ginebra y Plinio Chahín en Café Bohemio















Escritor Manuel Mora Serrano















Poeta Cayo Claudio Espinal
Padre del Movimiento Contextualista















Poetas de Santiago en la Feria del Libro
















Lupo Hernández Rueda y Mateo Morrison
















Público















Las poetas Chiqui Vicioso y Nancy Morejón (Cuba)















Poeta Lupo Hernández Rueda















Poetas Víctor Villegas y Pedro José Gris















Poeta colombiano Armando Romero















Gala inaugural del Festival















Poetas cubana Nancy Morejón















Poetas Ledo Ivo (Brasil) y José Ángel Leyva (México)















Cantante Sonia Silvestre













Poetas Armando Romero (Colombia) y Soledad Álvarez (RD) y público asistente

Más de cincuenta poetas de quince países iberoamericanos se reunieron en el Primer Festival Internacional de Poesía “Clima de Eternidad”, realizado en República Dominicana entre el 26 y 29 de abril. El evento, que fue parte del programa de la X Feria Internacional del Libro de Santo Domingo y constituyó un homenaje al escritor Franklin Mieses Burgos (1907-1976), tuvo su cierre en la sala Ravelo del Teatro Nacional Eduardo Brito.
Los participantes destacaron la necesidad de crear una poesía que luche contra la injusticia, la violencia y las desigualdades sociales. El documento final fue leído por el poeta dominicano José Mármol, presidente del Comité Organizador del encuentro. La velada comenzó con el recital del guadalupeño Ernest Pepin, Premio Casa de las Américas en 1991 y una de las voces más importantes de la poesía caribeña.
Entre los autores presentes se encontraban Alfonso Chase (de Costa Rica), José Luis Vega y Miguel Algarín (Puerto Rico), David González (España), Consuelo Tomás (Panamá), Nancy Morejón (Cuba), Iván Oñate (Ecuador), Roberto Echevarren y Rafael Courtoisie (Uruguay), María Barand (México)y los locales Medaer Serrata, Plinio Chahín, José Acosta y César Zapata.
El festival también tuvo su paso por la ciudad de Santiago, donde el director provincial de Cultura, Enegildo Peña, destacó la importancia de la propuesta pese a la poca asistencia de público. Varios poetas aprovecharon la oportunidad para, con sus lecturas, criticar la política norteamericana y la situación existente en Irak.
Los participantes pidieron el apoyo de la Secretaría de Cultura para las próximas ediciones del festival, aunque sea al margen de la Feria Internacional del Libro. También recomendaron incluir a la poesía en la educación inicial de todos los niños.
La proclama elaborada como conclusión del evento incluye siete puntos. Uno de ellos pide “que la poesía constituya un puente para continuar uniendo las culturas y las aspiraciones de desarrollo humano y social de nuestros pueblos, a través del clamor de las voces de los hombres y mujeres que la cultivan”.
Franklin Mieses Burgos, cuya memoria se pretendió honrar con este festival, nació en Santo Domingo en 1907. Fue uno de los creadores del movimiento literario denominado “Poesía Sorprendida”, que enfrentó a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y mostró una gran apertura estética. Entre sus obras se destacan “Torre de voces”, “Trópico íntimo”, “Propiedad del recuerdo”, “Clima de eternidad”, “Doce sonetos y una canción a la rosa”, “Seis cantos para una sola muerte”, “El ángel destruido” y “Al oído de Dios”.