Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de mayo de 2008

De Territorios extraños


(Crucifixión: Dalí)


Territorios Extraños (fragmento)




Premio Nacional de Poesía
“Salomé Ureña de Henríquez”
1993-1994



A mi madre
que nunca ha amado
la poesía




INTROITO


VISIONES:

(Habrá que encender una vela para mirar el sol)


Yo no hablaré de lo increíble que al tocarnos de repente abre ranuras en nuestra solidez humana. Simplemente me asomo con sigilo a unas aberturas extrañas en el muro que separa mi incredulidad de mi creencia. Observo al otro lado el espacio que compone “lo que no creo”, y comprendo que he aislado la parte esencial de lo que busco: miro el color arrepentido de subir a la rosa; una mujer perdida en alguna parte de su deseo; y el vino que nunca quisimos beber, desatando las palabras de un dios.
Sé que somos una mezcla de mundos y que hemos cerrado siempre la puerta a lo irracional, a lo que no alcanza la altura de lo verosímil, y que, sin embargo, llena de roturas el círculo de la existencia.
Pero al final de las sombras estaremos siempre nosotros, como un monumento a la dualidad de esta forma hundida en los espejos, y aquella, lejanamente cerca, que desconocemos pero al mismo tiempo admitimos.
Y heme aquí, delante de estas aberturas, frente a algo extrañamente cierto; quizás frente a mí mismo, creyéndome.





Primera Puerta


Jamás se alcanza el horizonte,
salvo cerrando los ojos


Esta ventana


Esta ventana está abierta hacia sí misma:
anillo entre dos sombras,
túnel por donde regresan mis ojos
a mi rincón de sangre.
Esta ventana no está abierta a nada,
no hay un chorro de humanidad
hirviendo entre sus párpados,
ni un camino rodando en su distancia
ni el olor a presencia de algún pájaro.
Esta ventana no está abierta a todo,
no tiene un hombre hundido en su estatura
no tiene una lámpara empujando las tinieblas
no tiene un gato dormido en su misterio
ni una voz trepando los espacios.
Esta ventana está abierta hacia su ventana
hacia su solitaria humanidad
en la pared de un algo.
Esta ventana está abierta hacia sí misma
hacia la inocente realidad de su existencia.




Detrás de las teclas quizás un ave


Quizás algo terrible pasó aquel día
que lo olvidamos todo.
Quizás este planeta no es la tierra
que nos prometieron.
Quizás morir sea la única forma
de negarlo todo.
Quizás el mal sea el esquicio real
de lo humano; y el bien, el modo de admitir
que no somos de este mundo.
Quizás nunca lleguemos a encontrar
lo que buscamos. Quizás
no valga la pena el pensamiento.




Transformación


He escrito la palabra profundo
y ha nacido un pozo en mi papel
donde cabe el mundo. Cruzo el
lindero de la palabra y ya profundo
es una mancha donde se pierde la mirada.
Escribo agua y bebo. Sangre y lloro.
Hoy todo lo escrito ha buscado su efigie
su osadía de ser, su forma.
Y he aquí escribo hombre
y surge alguien que me besa.
Escribo Dios y algo se esconde
y mi papel simplemente tiembla.



Nombrar


Nombrar
es ponerle tamaño al infinito.
Digo 2 y lo reduzco a 2
ignorando su universo.
Disminuyo a campana la campana
y olvido que en ella flotan
eternos los sonidos.
Digo Tierra y desaparecen los planetas.
Amor, orquídea, tumba,
y los sepulto en la osamenta de sus nombres.

He aquí el arcano, la razón eterna
de que Dios olvide
la verdadera dimensión del hombre
y lo reduzca a hombre.




Formas del azar


No hubiera sido necesario que naciera
la rosa para creerla. Ni que asomara
su cabeza encendida por algún espacio
del mundo. Aunque no hubiera llegado
nunca, algo, quizás una piedra, tendría
el nombre de rosa para crear el enigma
de su inexistencia. Y estoy seguro
que alguien pintaría su forma metafísica
como algo nuevo, y así poseería
la eternidad misteriosa de las cosas
creadas sin haber nacido.




Este viaje



Este viaje no tiene distancia, sólo vida.
No tiene caminos, sólo huellas;
y sólo se compone de sueños. Este viaje:
terrible el punto de regreso
cuando aún no hemos llegado
y más, el punto de partida, regresando.
Este viaje no es del hombre hacia el mundo
sino del mundo hacia el hombre:
(pozo hecho hacia el cielo,
niño pariendo a su madre) este viaje
tiene la verdadera esencia del Todo,
sin horizontes perece
donde comienza la vida
y nace en el mismo instante de la muerte.
Este viaje no tiene viaje
sólo hombres.



Enciendo un fósforo



Enciendo un fósforo y nace mi mano.
Sobre el fondo una moneda flota o quizá
la redondez luminosa del ojo de un gato.
Hago ascender mi mirada arañando las tinieblas
y se hace libre allá, a lo lejos, en la cima
de todos los quejidos.
Es que estás a mi lado y aún no lo sabía
es que viajan en mí todos los pueblos
y ahora, precisamente, llaman a mi puerta.
Enciendo un fósforo y nace
tu cuerpo tejido con la noche.
Todo está tan cerca a veces, a un frágil dolor
de distancia
pero en verdad tememos horriblemente
saberlo.


****

Nota: Puede adquirir mis obras en Amazon, Barnes & Noble, Lulu y otras librerías virtuales, tanto en formato impreso como digital. También puede hacer clic en la portada que aparece en el lado derecho del blog.





martes, 12 de junio de 2007

El evangelio según la Muerte

(Pintor: Máximo Ceballos)







El evangelio según la Muerte (fragmento)
VI PREMIO INTERNACIONAL DE POESIA "NICOLAS GUILLEN"







Qué ves desde tu ventana.
Veo la huella que imprime la luz
sobre el infinito.
Y qué ves ahora desde el infinito.
Veo, con nostalgia, mi ventana.




Introito


Entierra la flor y pon al hombre sobre esta tumba.

Paul Celan




Y un día abrirás la puerta de tu casa y notarás de repente que la ciudad ha desaparecido, que los edificios han retornado al polvo, y de la catedral, como si una mano gigantesca la hubiese arrancado de raíz, apenas queda un rasguño de hielo en el aire. Al principio creerás que es un sueño, que ante ti sólo existe lo que la noche abandona, ese planeta irreal que en lo real se tambalea. Pero cuando mires al cielo, cuando huecos helados abrasen tu frente y grietas mansas destrocen tu memoria, sabrás que siempre has sido y serás el único habitante de este mundo, que nosotros sólo fuimos un incendio en tu imaginación: anciano Adán.



CAPÍTULO UNO


1.1       Cuando mueras, morirá contigo el mundo. Ya no habrá luz en las ventanas ni volverá a florecer el puñal del asesino. Por el portal del patio, como una ráfaga de viento, entrará el futuro para decirte adiós. Yo veré, al pie de tu agonía, cómo desaparecen mis manos, y el rotundo modo en que nuestra habitación se va yendo, pedazo a pedazo, hacia el olvido. Como si limpiaran el polvo del espejo, así borrarán, quién sabe quién, las estrellas del cielo. Y al final, cuando tu muerte se lo haya llevado todo, quedará flotando en el universo, como un planeta, tu deseo de existir.

 

1.2       De ti solo me quedó el número telefónico y esa conversación, días antes de tu muerte, en la que me decías que ibas a morir. Yo no sé qué te mató, amigo, o si morir es descubrir por la ventana del hospital que ya no hay sombras en la noche. Tal vez, en este instante, tu alma esté a mi lado, susurrándome palabras de consuelo, o esté en ese lugar del invierno donde crecen como rosas las bombillas, o a la orilla del río que amaste, con los pies hundidos en el alma de los peces. Algo de ti ha de vagar en mi mente, o en ese campo plantado por tus dedos, donde deseaste vivir para siempre y no pudiste.

 

1.3       Tuvimos un padre, hermoso padre, al que solo vimos un instante en la vida. Se iba a la ciudad de madrugada y regresaba cansado a besarnos, como para sentir en sus labios que valía la pena salir de casa, del sitio donde hubiese sido eterno. Se había gastado la vida huyendo de nosotros o buscándonos en los lugares donde jamás nos encontrábamos. Un día lo vi, cuando ya no lo conocía, y me pareció bueno y honesto, descansando al fin, como buen ser humano, en su ataúd.


1.4       Madre, si te dijera que estoy cansado de vivir, no me lo creerías. Yo no sé cómo te está yendo allá, adonde te fuiste aquel día, dejándonos a todos llorando. Aquí lo mismo, y eso es lo triste. La casa que habitaste la está destruyendo el tiempo, y en el jardín, tus rosas se secaron para irse contigo. Ya nadie nos conoce en el barrio; la vecina murió y el gato y aquel señor que un día te amó y que fue en la tierra nuestro padre. No sé, madre, si llegan a ti mis oraciones y si algún día volveré a verte para contarte más sobre este mundo. Solo espero que estés bien y que no sufras.


****

Nota: Puede adquirir mis obras en Amazon, Barnes & Noble, Lulu y otras librerías virtuales, tanto en formato impreso como digital. También puede hacer clic en la portada que aparece en el lado derecho del blog.

 


 




jueves, 22 de febrero de 2007

de Catequesis del íncubo







Para Mario, mi hermano,
y su jardín sincero.


Accésit Premio Internacional de Poesía Casa de Teatro, 2000



Esa claridad tan lejana

                        En el castillo alguien vomita su corazón.

                                                                Russell Edson


I

 

El universo resuena como llovizna

sobre el agua,

imperceptible como el susurro de un árbol al crecer.

Estamos encerrados en una dimensión oscura;

la noche es la sombra de una pared lejana;

Dios vive del otro lado.

¿No te has preguntado a quién le ladran

los perros?

¿Qué ven que tú no puedes descubrir con tu linterna?

Es al sonido de la eternidad,

al espacio que tú solo conoces en sueños

y crees irreal.

Es a él mismo a quien el perro le ladra,

al ladrido que rebota al colisionar con la noche

y regresa irreconocible.

Es a ti a quien le ladran los perros,

a tu presencia que por tus pensamientos se desborda

llenando la Tierra de murmullos.

 

      

II

 

Apartar la oscuridad con un cuchillo,

entrar a la alcoba sombría de un murmullo

donde nacen las piedras

y las aguas ensayan el sonido que emiten

en los techos del mundo.

Por allí pasan las imágenes de los que serán,

alas prohibidas crean la brisa negra

que hincha las velas en los mares soñados.

Allí no hay ojos, solo movimiento,

cosas que descienden de la atmósfera,

palabras incendiadas

llenando de amarillo los recuerdos.

Si un corazón latiera en esos lugares,

podría provocar un terremoto.

Y si por casualidad abres una ventana

para ver caer la lluvia,

solo el sonido sin agua podrás ver

doblando el maizal.

 


III

 

Hay tanta paz en regresar de la cocina,

volver a la cama donde la carne se pudre

para llenarla con nuestro misterio.

Atravesar el pasillo como si fuera la vida,

sentir el resplandor de todo lo que huye

y se convierte en paredes.

Apartar las cortinas y hallar lo que fue en los rincones:

las pequeñas maldades, la llovizna,

y eso informe que jamás entenderemos.

Un tumulto de pensamientos esperando su turno

a la sombra de la desesperación

cuando ya es demasiado tarde.

Y una voz ausente golpeando la luz,

penetrando en las palabras,

tratando de ser nuestra.

Hay tanta paz en el trayecto, desde el olor del café

hasta el armario, desde los pasos

que ya no parecen nuestros.

 


IV

  

Dios, ojalá que no mueras. Que seas Tú

el significado de Eternidad, de esa palabra

sin sentido con la que se ocultan los cielos,

y los ángeles aparecen, por lo menos, en nuestras historias.

Que eso en que creía mamá sea realmente cierto

y me dejes verla, aunque sea lavando Tus platos.

Que hacia algún lado se haya ido el abuelo

que tanto me quiso.

Que sea verdad la vida, la plenitud de rosas

de la mirada, el mar que tarde o temprano nos encuentra.

Que sea la muerte ese sitio ignoto del océano

donde desaparecen los aviones, o la pared triste

que nos separa del tiempo.

No desmayes ahora en que rezamos,

no te desvanezcas, Dios, sigue siendo.

Aunque te vuelvas transparente

y no des con tus manos, no nos dejes sin la esperanza

de lo Eterno.

 

****

Nota: Puede adquirir mis obras en Amazon, Barnes & Noble, Lulu y otras librerías virtuales, tanto en formato impreso como digital. También puede hacer clic en la portada que aparece en el lado derecho del blog.